Antes de comenzar tu viaje:

  • Selecciona tu destino: elige entre los no masificados, los que generen el mayor beneficio para pequeñas poblaciones y culturas minorizadas. Considera si el tiempo de que dispones es suficiente para conocer tu destino sin prisas y en profundidad.
  • Reúne información, especialmente la referente a naturaleza, cultura local y áreas protegidas.
  • Utiliza medios de transporte sostenibles: el tren y el barco (no los cruceros) son los más adecuados.

 

En el destino:

  • Favorece la economía local: Consume los productos y servicios que ofrecen las comunidades locales. Come donde comen los locales, duerme en sus casas, compra en sus tiendas y establecimientos. Deja las franquicias para la ciudad.
  • Empatiza con la población. Conversa, respeta sus horarios y costumbres, participa de sus fiestas, juega a sus juegos, prueba a vestir como ellos lo hacen. Preserva sus recursos, descansa cuando ellos lo hagan; participa de su forma de vida.
  • Desplázate caminando o en bicicleta. Utiliza el tren para disfrutar del paisaje.
  • Piérdete de vez en cuando. Muévete solo/a o en pequeños grupos. Utiliza poco la guía turística y mucho los consejos locales.
  • En los recorridos naturales y/o monumentales, respeta la normativa, no salgas de los senderos y no molestes a plantas ni animales.
  • Pon en “on” los sentidos y en “off” la tecnología. Mira más y fotografía menos. Escribe y describe, dibuja. Escucha los pájaros y no el Mp3. Desconecta las redes sociales, busca rincones sin cobertura.
  • Aprende. Conoce su historia y sus leyendas, su trabajo, el medio natural, descubre su cielo y su infierno.

 

Al regresar a casa.

  • Ordena tus recuerdos. Hazte eco de sus causas. Comparte lo que ellos quieren que sea compartido y oculta todo lo que el turismo pueda destruir.

 

Si quieres saber qué son las slow cities.

Si quieres conocer la huella de Co2 de tu viaje.