Tranquilo paseo por Santa Marina, en el Camero Viejo, el territorio más despoblado y desconocido de La Rioja. Bosques originarios, arquitectura tradicional y grandes espacios abiertos.

Datos técnicos:

  • Circular
  • 14  Km.
  • Desnivel acumulado: +/- 500 m
  • Señalización: No.
  • Dificultad: Baja
  • Salida / fin: Santa Marina
  • Temporada: Primavera y Otoño.
  • Descarga GPX.

Puntos de interés:

Hitos:

  • 0 Km. Santa Marina (1.240 m.)
  • 1,8 Km. Chozo (restos) (1.243 m.)
  • 6,6 Km. Prados y balsas (1.296 m.)
  • 8,8 Km. Bucesta (1.028 m.)
  • 11,5 Km. Reinares (1.090 m.)
  • 13,5 Km. Abrevadero (1.280 m.)
  • 14 Km. Santa Marina (1.240 m.)

Descripción del recorrido

Accedemos a Santa Marina por LR-477 y entramos a la plaza donde, por regla general, podemos aparcar. Inmersos ya en la arquitectura tradicional podemos observar “La Fragua” y un antiguo horno de pan (junto a la plaza), aunque quizá lo mejor es la amabilidad con que los habitantes reciben a los extraños.

Salimos caminando por la misma carretera por la que hemos entrado y en la primera curva tomamos una pista que sale hacia la izquierda. Avanzamos por pardos sin desniveles apreciables hasta el cauce de un arroyo intermitente que seguiremos para, en ligero ascenso, comenzar a penetrar en un bosquete donde observaremos los restos de un chozo de pastores. Avanzamos hasta un prado con dos balsas y poco más adelante la cima de la etapa (1.282 m.). Tras un breve descenso accedemos a la pista y poco más adelante (p.k. 6,25) el descenso se hace más pronunciado. Atención al track en los cruces de pista.

El descenso no cesará hasta alcanzar Bucesta, la primera aldea abandonada, una vez superado el ecuador de la etapa. Desde el prado de entrada al pueblo nos adentramos en sus estrechas calles, imaginando la vida de sus habitantes. Salimos del pueblo descendiendo hasta alcanzar el bosque, en el punto más bajo de la jornada (1.031 m.).

La pista es cómoda y comenzamos a elevarnos. En el p.k. 9,37, en una pronunciada curva, abandonamos la pista de frente por una senda y continuamos el ascenso (ojo con las colmenas). Continuamos sin más problemas hasta Reinares. Es difícil adivinar cuales fueron los principales acceso al pueblo, en todo caso caminos de herradura, aquí “el progreso” no ha llegado a más. Paseamos por las ruinas y observamos un paisaje idílico donde no es difícil imaginar una vida feliz. Salimos descendiendo (senda muy borrosa) hasta alcanzar un pequeño puente, que a buen seguro observó numerosos encuentros y despedidas amargas.

Comienza entonces la subida más fuerte, en la deberemos abandonar la pista para introducirnos en un barranco que ascenderemos por una borrosa senda, siempre a la izquierda del cauce, según el sentido de nuestra marcha, hasta alcanzar un abrevadero y poco después el alto desde el que volveremos a divisar Santa Marina. Un ligero paseo nos devuelve hasta su plaza.

Naturaleza

El conjunto de senderos que elegimos muestra el paisaje propio del pastoreo tradicional, evitando las zonas repobladas de pinos. Prados, muchos de ellos abandonados y cubiertos de jara. Preciosos rebollares que antes de la deforestación dominaron el enclave.

Para conocer la belleza de esta comarca os aconsejamos visitar esta galería fotográfica.

Santa Marina

Recomendaciones

  • Recorrido muy expuesto al sol, el viento y la lluvia.
  • Evitar molestar al ganado.
  • Peligro de desprendimiento en las ruinas de las aldeas.
  • No entrar en los edificios ni corrales: despoblado no quiere decir sin dueños.

Historia y tradiciones

Santa Marina es la tercera población por altura (1.243 m.) de La Rioja. Su historia es la historia de la despoblación, en la que resulta difícil discernir qué es causa y qué consecuencia. Hasta 1.994 en que asfalta la actual carretera, sólo era accesible por caminos de herradura. En estos años llega también el alumbrado, pero no por la red de distribución, si no gracias a las placas solares. El agua corriente en las casas, es también de esta década y la telefonía de pocos años antes (1.988). Todavía hoy no cuenta con recogida de basuras. Servicios como la sanidad, la educación o el transporte de viajeros, suenan a ciencia ficción.

No es de extrañar, por tanto, que entre los años 50 y 60 del siglo pasado se diera un éxodo masivo que provocó el abandono total de Reinares y Bucesta  y la casi desaparición de Santa Marina. Este abandono se ve compensado por el esfuerzo de sus vecinos y de la Asociación de Amigos de Santa Marina, empeñados/as en mantener viva la comarca y sus tradiciones.