Las Lagunas de Laguardia son un excelente enclave para la observación de aves acuáticas y una referencia para los amantes del ecoturismo, el slow travel o el senderismo. Este artículo recoge algunas de las claves para planificar tu visita.

Las lagunas

El Biotopo Protegido de las lagunas de Laguardia está compuesto por 4 lagunas próximas: Carralogroño, Carravalseca, Musco y Prao de La Paúl. Las tres primeras son de carácter endorreico: embalses naturales creados por aguas de lluvia y sin comunicación con ríos o arroyos. Son por tanto de carácter estacional y dependen de la pluviometría. En épocas secas, las aguas se retiran dejando paso a una costra de sal blanquecina con un enorme valor ecológico y paisajístico. La de Musco, desecada para su aprovechamiento como tierra de cultivo, fue la última en integrarse al complejo lagunar y tras su paso a manos públicas, las autoridades trabajan en su recuperación medioambiental.

El Prao de La Paúl tiene un funcionamiento completamente diferente. Es un embalse artificial y más estable, cuyas aguas proceden de un arroyo. Es la más accesible y la única acondicionada para su visita.

Protección medioambiental.

El “Complejo Lagunar de Laguardia” (su nombre oficial) se sitúa en un entorno dominado por el cultivo de viñedo, que alcanza hasta sus mismas orillas. En 1995 fue declarado “biotopo protegido” y en 1996 fue incluido en el Convenio Ramsar (humedales de importancia internacional); actualmente forma parte de la Red Natura 2000 (lugares de importancia comunitaria), y en 2015 fueron declaradas Zona de Especial Conservación.

Este nivel de protección responde a los cinco tipos de hábitats que presenta, con cuatro especies en peligro de extinción, cuatro vulnerables, ocho raras y ocho de interés especial. En el periodo de un año  se han llegado a censar hasta 118 especies diferentes: focha común, garza imperial, somormujo lavanco, ánade azulón… Entre los invertebrados se encuentran especies propias del litoral mediterráneo y entre los anfibios destacan: el tritón palmeado, el sapo de espuelas o el sapillo moteado.

El cultivo ha impedido la existencia de una orla de vegetación natural. Las comunidades vegetales de las lagunas, son propias de los sistemas endorreicos del valle del Ebro con especies similares a las marismas de litoral y algunas especies de algas únicas.

La visita

La época más apropiada para visitar las Lagunas de Laguardia es entre los meses de septiembre y marzo. Ojo con el calor. Los alojamientos y restaurantes son abundantes y de calidad. Hay que procurar huir de las épocas de mayor aglomeración turística. Es posible el acceso desde el mismo casco urbano de Laguardia (600 m.) e incluso puede aparcarse junto al campo de futbol (200 m.).

La más cómoda de visitar es el Prao de la Paúl, con un sendero de 2,5 Km., accesible para personas con discapacidad, que la bordea por completo. Cuenta con área recreativa, merendero, señalización, y puntos para la observación. Este sendero puede enlazarse con la Ruta del Vino y el Pescado (GR 38) para alcanzar el resto de lagunas. Este enlace de Naturmendi, nos muestra un ejemplo.

Como siempre ropa apropiada, calzado cómodo y si es posible, prismáticos y telescopio. Dentro de las habituales buenas prácticas en el medio natural, prestaremos especial importancia al silencio, como siempre que realicemos una actividad de observación.

Otros enlaces para completar tu visita