Juan Carlos Sancha ha llegado a un acuerdo con la naturaleza, él la mima, como aprendió de sus mayores, y ella le regala sus mejores uvas. Para este artesano con proyección internacional, futuro y tradición caminan de la mano: viñedos singulares, especies autóctonas, producción ecológica, vinos naturales, mínima intervención, terroir… Escucharle es uno de los muchos placeres que encontrareis en su bodega.

Desde vendimiar a lomos de una mula hasta profesor de universidad, Juan Carlos Sancha, en el mundo del vino ha hecho de todo. Su deseo de aprender y enseñar, no parece tener límites. Ha recorrido La Rioja de punta a punta buscando variedades minoritarias o casi desaparecidas. Asesora a bodegas de los cuatro puntos cardinales. Calcula que habrá ayudado a plantar unas 800 hectáreas de viña. Nuestra primera llamada la responde desde Sevilla, pero cuando nos reunimos con él, regresa de La Toscana. Nada de esto le parece suficiente y asegura que “después de media vida dedicada al vino, no he conseguido hacer la uva que hacía mi abuelo y todos los abuelos de aquella generación, y ellos no habían ido a la universidad ni eran ingenieros”. De aquí arranca toda su reflexión.

Viñedos singulares

El vino del futuro: los viñedos singulares y el Terroir

“El vino del futuro va a buscar un mayor apego al territorio y al concepto de Terroir. El futuro es hacer vinos de finca, vinos de viñedos. Tenemos un debate interno en Rioja para poner en marcha esta nueva categoría de vinos… va a salir en 2017 y va a ser una gran noticia porque es la primera vez que en Rioja se ha mirado a la viña, hasta ahora el protagonismo lo teníamos las bodegas y los enólogos nunca el viticultor. Lo que se va a desarrollar es esa bodeguita pequeña, con vino de una subzona, un pueblo o un solo viñedo, que es el caso del Viñedo Singular”.

No se trata de vinos de autor, como Juan Carlos explica hablando de su propia experiencia, “en la garnacha de Peña el Gato conseguimos 16 grados y hasta el más torpe hace un buen vino con eso…yo no hago vinos de autor, porque el autor es mi abuelo, que es el que hizo la viña”.

Aquí es donde entra en juego el concepto de Terroir, que une dos variables suelo y microclima. Un suelo que a su juicio “tiene que ser pobre y poco profundo, la cepa debe sufrir, porque hay una balanza entre cantidad y calidad, lo que pones en un lado lo quitas del otro. Todo el mundo sabe donde están las grandes uvas pero lo que buscan es kilógrados, eso ha traído que el agricultor quite las patatas y ponga viña, en un suelo que es fértil, pero todas las viñas viejas están en laderas y no en la llanada.”

Un consejo: Juan Carlos Sancha elabora en su bodega 7 vinos diferentes al modo de los Viñedos Singulares. Procedentes de 7 viñedos situados en un radio de 3 Km., todos de garnachas viejas y con igual tratamiento, los paladares exquisitos pueden en ellos verificar la influencia del Terroir. Estas navidades comercializa una caja con 6 de estos vinos, que nos permite un adelanto de los vinos del futuro.

 

Juan Carlos Sancha

La mínima intervención posible

Este es otro de sus conceptos claves y como siempre nos lo explica de forma muy gráfica. “Si tú a Arzak le das una merluza que no esté muy fresca, a base de salsas, de mucha intervención, conseguirá hacer algo decente, pero si le das una buena merluza con muy poca intervención logrará un producto mejor. El secreto de un buen vino no está en los enólogos, ni en los arquitectos de la bodega, ni en la tecnología; todo cuenta, pero el secreto de un gran vino radica en la calidad de la uva”. La mínima intervención debe aplicarse tanto al proceso de cultivo, como al de la elaboración del vino, todo depende por tanto del Terroir y del viticultor. El resto, es un regalo de la naturaleza.

Vino ecológico y natural

Juan Carlos SanchaEl respeto por el medio natural es algo que se desprende de toda su filosofía y puede observarse en su entorno de trabajo. Con igual pasión habla de la viña que cultiva, de la historia de la fuente y la hermosa mimbrera o de los caparrones y tomates de su huerta. Con estas premisas no es de extrañar que todo el vino que sale de su bodega sea ecológico. La mínima intervención se convierte así, en una forma de liberar al vino de todo resto de producto fitosanitario de síntesis.

Como aun quedaba un pasito más que dar, lanza al mercado el Vino Natural, “un vino tal y como lo consumían los romanos hace 2.000 años”. Este vino es un excelente resumen de su filosofía de trabajo: de garnachas viejas, además de ser ecológico como todos los suyos, no contiene sulfitos añadidos. Los llamados sulfitos (Anhídrido de Sulfuroso o Dióxido de Azufre) son conservantes químicos que actúan como antioxidantes, fungicidas y bactericidas, y se añaden durante el proceso de elaboración.  No todos los vinos pueden permitirse el lujo de ser Naturales. Sólo una uva sana, con sus levaduras naturales, y que no se va someter a ningún proceso que altere su naturaleza, puede prescindir de estos añadidos químicos. Nada interfiere así en el sabor del Terroir. En cada copa, únicamente el fruto de la naturaleza.

Juan Carlos Sancha

 

La bodega en cifras

Juan Carlos Sancha puso en marcha su propia bodega el año 2.008. Actualmente cuenta con unas 8 hectáreas, de las que obtiene 30.000 botellas. Sus viñedos se encuentran entre los de mayor altitud de la Denominación de Origen Rioja, entre 565 y 750 (m s. n. m.). Atesora 27 variedades diferentes, la mayoría para las labores de investigación y recuperación de variedades minoritarias. Comercializa 5 de estas variedades: Tempranillo blanco, Maturana blanca, Maturana tinta, Monastel y Garnacha. Probablemente es la única bodega de Rioja que no utiliza Tempranillo tinto y la única del mundo que elabora Monastel.

Sus vinos están presentes en el mercado nacional e internacional con las marcas Peña el Gato y Ad Libitum. Pueden también conseguirse a través de su web, pero yo les aconsejo que se acerquen hasta su bodega (en Baños del Río Tobía) y disfruten además del entorno y la compañía.