Cameros es el corazón y el jardín de La Rioja.  Una comarca de agitada historia que conserva sus tradiciones más antiguas y los espacios naturales más originales y representativos. Asolada por la despoblación, la comarca es hoy un espacio donde el tiempo se ha detenido y la naturaleza continua marcando sus leyes, un paraíso para senderistas y amantes del Slow Travel.

Localización

Cameros comprende la zona alta y media de los valles del Iregua y el Leza (sólo Brieva, en el alto Najerilla y Montenegro, en la provincia de Soria, escapan a esta descripción). Forman parte del Sistema Ibérico, entre Sierra de la Demanda y el valle del Cidacos; incluye el Parque Natural de Sierra Cebollera y el cuadrante occidental de la Reserva de la Biosfera.

La comarca se subdivide en Camero Nuevo (cuenca del Iregua), y Camero Viejo (cuenca del Leza), ambos colindantes, con fuerte personalidad historica y tradiciones similares, pero paisajes claramente diferenciados.

Paisaje

Cameros ocupa más del 40% de La Rioja, pero su población no llega al 5%. En sus 1.062,29 km2 viven actualmente 5.857 habitantes, lo que convierte la comarca en uno de los territorios más despoblados de Europa. De sus más de 40 núcleos de población, algunos abandonados, son muy pocos los que superan los 100 habitantes.

El extremo occidental (valle del Iregua) disfruta de las ventajas del clima oceánico, con temperaturas más suaves y alta pluviometría, pero dicha influencia remite conforme nos desplazamos hacia el este, dejándose sentir la influencia mediterránea y continental (temperaturas extremas y escasez de lluvias). El relieve, de suaves pendientes y cimas alomadas, también evoluciona en esa dirección desde cimas superiores a los 2.000 metros en Sierra Cebollera, hasta las apenas superiores a los 1.000 m. en las proximidades del Cidacos.

Fotografía de Carlos López de Calle, en Berceo Nº 167

En la divisoria de los valles del Iregua y el Leza, el paisaje experimenta un drástico cambio de vegetación. El Camero Nuevo, cuenta con paisajes de alta montaña, coníferas, hayedos en las laderas de orientación norte, además de robles y carrascas en las solanas de menor altitud. Por su parte el Camero Viejo se presenta como un paisaje deforestado, con bosquetes aislados de roble y carrasca, siempre rodeados de cerrado matorral mediterraneo.

Aunque la acción del hombre sea menos evidente en el valle del Iregua, se trata siempre de paisajes intensamente antropizados que  merecen ser comprendidos en el contexto histórico que les dio forma.

Historia de Cameros

Tradicionalmente el topónimo se ha considerado derivado de Campi Beronum: campos o tierras de los berones (cultura preromana), pero recientemente Urbano Espinosa lo hace derivar de Kamb-ero (Montes de Ero), en relación al macizo montañoso que observaban hacia el sur los habitantes del valle del Ebro. En cualquiera de los casos, existen referencias escritas de Cameros desde la fundación del Reino de Viguera en el año 907 de nuestra era. A principios del siglo XI, Sancho III el Mayor de Navarra concede a Fortún Ochoa el Señorío de Cameros, que se corresponde ya con el territorio descrito y perdurará hasta el siglo XIX.

Es un espacio rico en recursos naturales (poblado desde el neolítico) que gano gran influencia durante las guerras medievales, influencia que aumentó con la constitución de la Mesta en el siglo XIII y el auge de la ganadería trashumante.

Al crecimiento de la cabaña ganadera y de la actividad agrícola complementaria, vino a unírsele la implantación de una industria textil cuya fama alcanzaría el norte de Europa. De estos primeros siglos de la edad moderna, data el esplendor de las casas palaciegas e iglesias de algunos pueblos de Cameros, en las que todavía puede observarse retablos flamencos, fruto de la intensa actividad comercial con el norte de Europa.

Con la llegada de los Borbones al trono en el siglo XVIII comienza una amplia actividad centralizadora del Estado, que terminará con los privilegios de la Mesta que quedó prácticamente abolida en el reinado de Carlos III. Pese a la disminución de la cabaña ganadera, la actividad textil continuará hasta bien entrado el siglo XX, pero con una base muy artesanal y centros fabriles dispersos y asilados de las grandes redes de comunicación, como el ferrocarril que atraviesa la Comunidad en paralelo al río Ebro. En estas condiciones la industria catalana se impondrá, obligando a la riojana a reinventarse y desplazarse hasta el corredor del Ebro. Fruto de esta transformación es la industria del calzado en la comarca de Arnedo, fuera ya de Cameros.

A mediados del siglo XIX Cameros había perdido el 50% de las industrias textiles existentes 100 años antes; otro tanto ocurrió con la cabaña ovina que paso de 452.129 cabezas a 290.452. Comienza aquí el infierno de la despoblación: de los 23.200 habitantes de 1.840 se paso a apenas 12.000 en sólo un siglo y lo peor, hasta alcanzar las cifras actuales, todavía estaba por llegar.

En un desesperado intento por adaptarse a las nuevas condiciones, la población se aferró a la agricultura, lo único que les quedaba, llegando a roturar laderas casi inaccesibles, en minúsculos bancales y obligando al bosque a retroceder hasta lugares inaccesibles. La posterior introducción de ganado vacuno, necesitado de amplias praderas, vino a acelerar este proceso. Y esto ocurrió sobre todo en el espacio más apto para la agricultura, es decir, el Camero Viejo, allí donde las condiciones climáticas son menos propicias para la formación de grandes superficies arbóreas. La despoblación es por tanto, la explicación del brusco contraste de paisajes entre ambos valles.

Pero el paisaje es un elemento en constante evolución y la despoblación es también la explicación de un nuevo cambio en el mismo. Desde inicios del Siglo XX venimos asistiendo a un intenso proceso de revegetación tanto en las áreas que ya eran bosque, como en aquellas abandonadas por la agricultura. Así a la espontánea ocupación de los bancales por matorrales, hay que sumar el incremento de el espacio forestal que pasó de ocupar 71.697  hectáreas en 1951, a las 102.945  del año 2001, un aumento del 46% en cincuenta años. Naturalmente este proceso es más acelerado allí donde las condiciones climáticas son más propicias y menor la acción del hombre y la agricultura: Camero Nuevo, haciendo todavía más visible el contraste entre ambos valles.

Senderismo en Cameros

Imprescindibles en Cameros:

Curiosidades

  • El queso Camerano (no confundir con la marca Queso Los Cameros) es un queso fresco elaborado con leche y cuajo de cabra, muy apreciado por ser uno de los pocos quesos frescos de sabor potente.
  • En La Rioja la trashumancia aparece documentada por primera vez en el año 923, en la villa de Canales. En Brieva de Cameros se encuentra el último rebaño trashumante de la región.
  • La red de vías pecuarias por el que se desarrollaba la trashumancia tiene 124.000 km de longitud (15 veces más que el actual trazado ferroviario)
  • El Solar de Tejada es una institución camerana que data del S IX y cuyos privilegios han sido confirmados por todos los Jefes de Estado desde el año 1.460 hasta la fecha.